La industria utilizó apenas el 54,1% de su capacidad instalada en el primer bimestre, nuevo mínimo desde la crisis de 2002
La industria manufacturera registró en el primer bimestre del año su menor utilización de capacidad instalada desde 2002, operando al 54,1% de su potencial. La demanda interna insuficiente y la creciente competencia de productos importados son las principales preocupaciones del sector.

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Resumen Inteligente
Puntos Clave
- Utilización de capacidad instalada: 54,1% en el primer bimestre de 2024.
- Nivel más bajo de uso industrial desde la crisis económica de 2002.
- Principales causas: Demanda interna insuficiente y competencia de importados.
- Sectores más afectados: Metalmecánica (33,9%), Automotriz (38,9%) e Industrias Metálicas Básicas.
- Caída del empleo industrial del 0,3% en febrero.
La industria manufacturera argentina registró en el primer bimestre de 2024 la menor utilización de su capacidad instalada desde la crisis de 2002, promediando un 54,1%. Esta cifra representa una caída de 2,7 puntos porcentuales respecto al mismo período del año anterior. Los principales factores que impulsaron esta contracción son la insuficiente demanda interna y la creciente competencia de productos importados, según la última Encuesta de Tendencia de Negocios del INDEC.
Sectores clave como la metalmecánica (33,9% de uso, impactada por la retracción en maquinaria agrícola y electrodomésticos) y la industria automotriz (38,9%) mostraron las mayores caídas. Las industrias metálicas básicas también sufrieron una fuerte contracción debido a la baja en la producción de acero. A pesar de un leve repunte del 3,3% en la producción industrial en febrero, el empleo en el sector cayó un 0,3%. Solo algunos bloques como la refinación de petróleo (88,9%), papel y cartón (65,9%) y sustancias químicas (64,4%) lograron mantener niveles de utilización superiores al promedio general.
Esta noticia es crucial para inversores y empresarios argentinos al señalar una profunda recesión industrial, con niveles de actividad no vistos desde la crisis de 2002. Refleja una débil demanda interna y una creciente presión de las importaciones, impactando directamente en las proyecciones de ganancias corporativas y la viabilidad de las empresas manufactureras.

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