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Morosidad récord en marzo: supera el 14% en créditos personales y el 40% en jóvenes
La morosidad en créditos personales alcanzó el 14,2% en marzo, con un pico del 40% en jóvenes de hasta 24 años, reflejando el impacto del desempleo y la caída del poder adquisitivo.
- Morosidad de créditos personales alcanzó el 14,2% en marzo.
- Jóvenes de hasta 24 años registran un 40% de morosidad.
- Créditos para familias treparon al 11,5%, máximo desde 2004.
- Caída de salarios reales y aumento del desempleo son causas clave.
El Banco Central (BCRA) confirmó un nuevo récord de morosidad en marzo, alcanzando el 11,5% en créditos para familias, la cifra más alta desde 2004. El segmento de créditos personales es particularmente alarmante, con una tasa de irregularidad del 14,2%. Las tarjetas de crédito también muestran un deterioro significativo, con un 11,7% de mora. Esta situación se explica por una combinación de factores macroeconómicos que erosionan la capacidad de pago de los hogares argentinos.
La caída del poder adquisitivo, evidenciada por una disminución del salario real en 11 de los últimos 15 meses, sumada al aumento de los costos fijos (como tarifas de servicios públicos que cayeron el ingreso disponible hasta un 13,2%), ha mermado la capacidad de los argentinos para cumplir con sus obligaciones financieras. La dificultad para refinanciar deudas ante la suba de tasas de interés en el segundo semestre de 2025 agrava el panorama.
El desempleo emerge como otro factor determinante, con un impacto desproporcionado en provincias con mayor pérdida de puestos de trabajo y, de manera crítica, en los jóvenes de entre 18 y 24 años, donde la morosidad en créditos alcanza el 40%. Este segmento etario es el más afectado por la pérdida de empleos, lo que dificulta su acceso y cumplimiento crediticio.
A nivel de empresas, la irregularidad en el financiamiento se situó en un 3,1% en marzo, un valor considerablemente menor que el de las familias, pero también superior a los registros de fines de 2024. Sectores como la construcción (5,9%) y el comercio (4,6%) presentan indicadores por encima del promedio.
Para Rosario y la región, estos datos implican un endurecimiento de las condiciones de acceso al crédito y un posible freno al consumo. La fragilidad financiera de los hogares podría traducirse en una menor demanda de bienes y servicios, afectando a comercios locales y al dinamismo económico regional. La vigencia de estas tendencias dependerá de la evolución del empleo y la recuperación del poder adquisitivo en los próximos meses.
Esta noticia es crucial para inversores y empresarios, ya que la alta morosidad en créditos personales y para familias indica una debilidad en el consumo y la capacidad de pago de los hogares argentinos. Es fundamental monitorear la evolución de estas cifras, ya que pueden anticipar un deterioro en la demanda agregada y afectar la rentabilidad de diversos sectores. La situación de los jóvenes es particularmente preocupante y podría requerir políticas específicas de inclusión financiera y laboral.

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