
Imagen ilustrativa
Argentina defiende ante Europa la producción de biodiésel ante posibles restricciones a la soja
Funcionarios y empresarios argentinos expusieron en Bruselas ante altas autoridades europeas la sustentabilidad de la producción de biodiésel, defendiendo la forma en que se cultiva la soja, materia prima clave del biocombustible, ante el riesgo de nuevas regulaciones restrictivas.
- Argentina defiende producción de biodiésel en Bruselas.
- Soja no genera alto riesgo de ILUC, según Ciara.
- Se propone metodología de cálculo basada en datos nacionales.
- Cultivos secuenciales podrían ser considerados de bajo ILUC.
- Mercado europeo es el único destino actual para biodiésel argentino.
Argentina ha dado un paso significativo en la defensa de su industria de biodiésel, buscando asegurar el acceso al mercado europeo. Una delegación oficial, compuesta por funcionarios del gobierno y representantes del sector privado, se reunió en Bruselas con la Comisión Ejecutiva de la Comisión Europea (CE). El objetivo principal fue contrarrestar la posibilidad de que la soja, principal materia prima del biodiésel argentino, sea clasificada como de alto riesgo de ILUC (Cambio Indirecto del Uso de la Tierra). Esta clasificación, impulsada inicialmente por la CE y rechazada por el Europarlamento, podría haber afectado gravemente las exportaciones argentinas de biodiésel, que el año pasado alcanzaron los US$350 millones. Europa es actualmente el único mercado de destino para este biocombustible argentino, tras el cierre del mercado estadounidense en 2016 debido a aranceles punitivos.
Durante el encuentro, Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara), presentó argumentos sólidos para desestimar las preocupaciones europeas. Demostró que la superficie destinada a la soja en Argentina no ha aumentado, sino que incluso se ha contraído. Además, explicó que el crecimiento de la soja de segunda se produce sobre áreas de poscultivo de invierno, lo que minimiza el impacto en el cambio indirecto del uso del suelo. La delegación argentina propuso que la metodología de cálculo para evaluar el ILUC se base en datos nacionales y regionales, en lugar de proyecciones globales, para reflejar con mayor precisión la realidad productiva argentina y del Mercosur.
La propuesta argentina también aboga por la inclusión del concepto de cultivos secuenciales en el nuevo reglamento europeo. Esta metodología, alineada con las directrices de la FAO, considera como de bajo ILUC la producción adicional de cultivos como camelina, carinata, colza y cártamo, que se siembran en la misma superficie agrícola en rotación con la soja. La inclusión de estos conceptos podría no solo asegurar la continuidad de las exportaciones de biodiésel, sino también abrir nuevas oportunidades comerciales para productos industrializados derivados de estos cultivos en la Unión Europea. La defensa de estas prácticas productivas es crucial para la región pampeana, un motor fundamental de la economía argentina, y para mantener la competitividad de sus commodities en mercados internacionales clave.
La defensa activa de Argentina ante la UE sobre la producción de biodiésel es vital para el sector agroindustrial y energético del país. Los resultados de esta negociación impactarán directamente en las exportaciones y la competitividad de la soja y sus derivados. Los inversores y productores deben seguir de cerca la evolución de las regulaciones europeas y las negociaciones bilaterales, ya que podrían influir en los precios de la soja y en la rentabilidad del sector a mediano y largo plazo.

