¿Qué es el efecto HALO y por qué los inversionistas lo usan en la era de la IA?
La inteligencia artificial está impulsando el "efecto HALO", una estrategia de inversión que favorece a empresas con activos físicos intensivos y baja obsolescencia, provocando una rotación de capital desde el software.

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Resumen Inteligente
Puntos Clave
- Estrategia HALO generó retornos del 19,9% en lo que va de 2026.
- La IA impulsa rotación de capital hacia empresas con activos físicos.
- Inversión se centra en infraestructura y baja obsolescencia.
- Mercados emergentes concentran 50% del universo HALO.
- Asia lidera la tendencia, con Taiwán (40%), Corea (30%), China (11%).
La irrupción de la inteligencia artificial está redefiniendo los flujos de capital en los mercados globales, dando origen al "efecto HALO" (Heavy Assets, Low Obsolescence). Este fenómeno describe una rotación de inversiones hacia compañías con activos físicos intensivos y baja obsolescencia, en contraste con el tradicional dominio del software. Contrario a la expectativa de una "edad de oro del software" impulsada por la IA, los analistas de Bloomberg Intelligence señalan que la tecnología está revitalizando acciones de la "vieja economía" que ahora superan a las empresas de software. De hecho, una estrategia de compra de acciones HALO y venta en corto de compañías ligeras en capital habría generado retornos del 19,9% en lo que va de 2026.
El eje central de esta tendencia es la reasignación de capital motivada por el riesgo tecnológico, ya que la IA expone la potencial reemplazabilidad de parte del software. Esto impulsa a los inversionistas hacia empresas cuya ventaja competitiva se basa en infraestructura, capacidad instalada y sistemas difíciles de replicar. Aunque el sector tecnológico representa el 36% del universo HALO global, su exposición se concentra en semiconductores, hardware y equipos solares, es decir, la infraestructura física esencial para el funcionamiento de la IA.
Geográficamente, el efecto HALO muestra un claro sesgo hacia los mercados emergentes, que concentran cerca del 50% de la capitalización de este universo, frente a un 27% en Estados Unidos. Asia emerge como el epicentro de esta tendencia, proporcionando el hardware y los chips necesarios para la IA. En 2026, las acciones HALO en Asia emergente superan a sus pares, con Taiwán liderando con un 40%, seguido por Corea del Sur con un 30% y China con un 11%.
Esta noticia es crucial para inversores y empresarios argentinos, ya que detalla un cambio estructural en la asignación de capital global impulsado por la IA. La rotación hacia activos físicos y mercados emergentes puede abrir nuevas oportunidades de inversión o requerir ajustes en portafolios existentes, especialmente para empresas ligadas a infraestructura o tecnología no-software.

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