Bonos del Tesoro: la curva de rendimientos se normaliza y presenta nuevas oportunidades de inversión
La curva de rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense ha pasado de estar invertida a tener una pendiente positiva, con rendimientos a largo plazo en alza, lo que genera oportunidades para los inversores. El bono a 10 años cerró en 5% y el de 30 años cerca del 5,4%.

Las claves de la nota
- Curva de rendimientos de bonos del Tesoro con pendiente positiva.
- Rendimiento a 10 años en 5% y a 30 años cerca del 5,4%.
- Oportunidades en estrategias escalonadas y tramo corto de la curva.
- Bonos de alta calidad entre los más baratos de las últimas dos décadas.
- Posiciones cortas en futuros de bonos en máximos históricos.
La curva de rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos ha experimentado un cambio significativo, pasando de una configuración invertida a una pendiente positiva. Este giro, impulsado por el alza en los rendimientos de los plazos más largos, abre un abanico de oportunidades para los inversores, según Carson Investment Research. El rendimiento del Treasury a 10 años alcanzó el 5% el 16 de septiembre, mientras que el bono a 30 años se situó cerca del 5,4%. En contraste, hace un año, los rendimientos a corto plazo superaban a los de largo plazo, una situación que ahora se ha revertido, con incrementos notables en los plazos de un año en adelante.
Este movimiento en la curva de rendimientos se alinea con factores macroeconómicos clave como la inflación, el gasto deficitario y la fortaleza económica de EE.UU. Carson Investment Research destaca que una curva con pendiente positiva recompensa a los inversores por asumir un mayor riesgo de tasas de interés y permite beneficiarse del "roll down", el proceso de acercamiento a vencimientos más cortos. Las estrategias escalonadas de bonos ("bond ladders") también se vuelven más atractivas, ya que la reinversión en cada nuevo tramo puede generar ingresos progresivamente mayores.
Además, el tramo corto de la curva presenta oportunidades, con rendimientos de los Treasuries que se mantienen significativamente por encima de los del mercado monetario, incluso ante posibles subidas de tasas de la Fed, sin necesidad de extender excesivamente los plazos. Las posiciones cortas en futuros de bonos del Tesoro se encuentran en niveles históricamente altos, lo que sugiere una baja demanda y la posibilidad de movimientos bruscos ante noticias positivas. Carson considera que los bonos, al tener un "mecanismo de autocuración" siempre que no entren en default, son un activo atractivo, especialmente al comparar sus rendimientos y diferenciales históricos. Los segmentos de alta calidad y sensibles a las tasas se ubican entre los más baratos de las últimas dos décadas, con el índice Agg en un rendimiento del 5,3%.
Para el inversor argentino, este escenario en los bonos del Tesoro de EE.UU. representa una alternativa de refugio y potencial rentabilidad frente a la volatilidad local. La normalización de la curva y los rendimientos atractivos ofrecen opciones para diversificar carteras y buscar rendimientos en dólares. La fortaleza del dólar, aunque volátil, puede ser un factor a considerar para quienes buscan protegerse de la devaluación local. Es crucial seguir de cerca la evolución de la política monetaria de la Fed, los datos de inflación y el desempeño de la economía estadounidense, ya que estos factores influirán en la trayectoria de los rendimientos y la demanda de bonos. La estrechez de los diferenciales de crédito sugiere que el mercado no está precificando un riesgo de impago elevado, lo que podría ser un punto a vigilar ante posibles cambios en el panorama económico global.
