El deterioro de los salarios complica la reactivación de la actividad económica
Los números de febrero muestran que el esperado repunte económico se ha estancado, con salarios que llevan cinco meses de caída frente a la inflación.

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Resumen Inteligente
Puntos Clave
- EMAE enero: suba de 0,4% mensual
- Actividad económica febrero: caída de 0,5% mensual (Ferreres)
- Salario registrado privado: caída del 0,7% en enero
- Consumo privado: 4,4% por encima del mismo trimestre de 2024
- Recuperación salarial condicionada a la actividad y desinflación
La actividad económica en Argentina muestra señales mixtas. Si bien el INDEC reflejó una mejora del 0,4% en el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) en enero, mediciones de febrero, como la del Estudio Ferreres, indican una contracción del 0,5% mensual y 2,9% anual, impulsada por la mala situación en la industria y el comercio. Este estancamiento se produce en un contexto de deterioro salarial, con una caída del 0,7% en enero y una pérdida acumulada del 2,3% desde noviembre de 2023.
La consultora LCG señala una contradicción entre el crecimiento de sectores generadores de divisas y la caída de sectores generadores de empleo, cuestionando la sostenibilidad de un modelo que prioriza las divisas sobre el empleo y la dinámica social. ACM proyecta una recuperación gradual del salario real en 2026, pero advierte sobre riesgos como la persistencia de la heterogeneidad sectorial y la aceleración del pass-through a precios.
A pesar de la caída del salario real, el consumo privado medido por el INDEC se encuentra en niveles récord, superando en un 4,4% al del mismo trimestre de 2024. Sin embargo, al considerar el consumo per cápita, este se ubica un 2% por debajo del nivel de 2017, según datos del IERAL de la Fundación Mediterránea.
Esta noticia es relevante para inversores, productores agrícolas y empresarios argentinos porque refleja la fragilidad de la recuperación económica y la persistente presión sobre los salarios. La heterogeneidad sectorial y la incertidumbre sobre la evolución de los ingresos familiares generan dudas sobre la sostenibilidad del crecimiento. La evolución del consumo, a pesar de la caída salarial, plantea interrogantes sobre las estrategias de las empresas y las prioridades de los consumidores.

