Economía

El supermercado del futuro: de vender alimentos a gestionar tiempo ante la caída del efectivo

Las transacciones monetarias tradicionales en supermercados argentinos cayeron a mínimos históricos, pasando del 35% en 2017 a cerca del 17% en 2024, cediento espacio a billeteras virtuales, códigos QR y comercio electrónico inmediato.

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El supermercado del futuro: de vender alimentos a gestionar tiempo ante la caída del efectivo
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Las claves de la nota

  • Efectivo en supermercados argentinos cayó a 17% en 2024.
  • Digitalización y e-commerce transforman el canal de venta.
  • El supermercado gestiona tiempo, no solo alimentos.
  • Q-commerce compite con comercios de proximidad.

Resumen elaborado con inteligencia artificial a partir de la nota de Infobae Economía.

El supermercado, que evolucionó de ser una "plaza pública" de consumo a principios de los ochenta a un actor central en la reconfiguración urbana y familiar, atraviesa una profunda transformación. En Argentina, la evolución desde los almacenes de barrio hasta los hipermercados en los noventa marcó un hito, impulsada por la masificación del código de barras y la llegada de capitales globales, lo que llevó al cierre de miles de pequeños comercios. La crisis de 2001 fragmentó al consumidor, impulsando formatos más diversos como el supermercado de proximidad y el hard discount, y una estrategia de "multi-formato" por parte de las grandes cadenas.

La digitalización ha sido clave en esta metamorfosis, coexistiendo con el espacio físico. Los sistemas de autopago, que surgieron como una forma de agilizar la experiencia del cliente, han redistribuido tareas hacia áreas como la reposición y el fulfillment. Un cambio drástico se observa en los métodos de pago: el efectivo, que en 2017 representaba más del 35% de las transacciones en supermercados argentinos, ha caído a un mínimo histórico cercano al 17% en 2024. Este declive es un reflejo del auge de las billeteras virtuales, los códigos QR y las transacciones a través de aplicaciones móviles, que han redefinido el acto de pagar como una cuestión de "identidad financiera".

La pandemia de COVID-19 no solo legitimó el comercio electrónico de alimentos, sino que aceleró la adopción de modelos como el "q-commerce" (entrega en minutos), que hoy compite directamente con la despensa de la esquina. El supermercado del futuro, por lo tanto, trasciende la mera venta de productos para convertirse en un gestor de tiempo y conveniencia, adaptándose a un consumidor cada vez más digitalizado y exigente. Para Rosario y la región, esto implica una mayor presión competitiva para los comercios locales y una oportunidad para la innovación en logística y servicios de entrega rápida, así como la necesidad de las cadenas tradicionales de integrar aún más sus canales físicos y digitales.

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