Empresarios proyectan inflación cercana al 20% para 2027, en línea con metas oficiales
Empresarios argentinos estiman una inflación promedio del 20% para el próximo año, cifra que se alinea con la meta del 18% fijada por el Gobierno. Sin embargo, la mejora del consumo sigue siendo una preocupación clave.

Las claves de la nota
- Inflación proyectada cercana al 20% para 2027.
- Empresarios alineados con meta oficial del 18%.
- Preocupación por la falta de mejora en el consumo.
- Avance chino y incertidumbre electoral, factores clave.
El sector empresario argentino anticipa una inflación cercana al 20% para el año 2027, una proyección que se alinea considerablemente con la meta del 18% anual establecida por el Gobierno en su Presupuesto. Esta previsión contrasta fuertemente con las estimaciones previas, como la del Presupuesto 2026 que proyectaba un 101%, lo que demuestra un cambio de perspectiva hacia una situación inflacionaria percibida como más controlada.
Diversos sectores, desde bebidas hasta finanzas y salud, coinciden en que la cifra del 20% es manejable, siempre y cuando no se presenten "interferencias raras", especialmente aquellas vinculadas a la incertidumbre electoral de 2027. Los empresarios están trabajando sus propios presupuestos con cifras cercanas a las oficiales, considerando que la meta gubernamental no es "imposible de cumplir o de acercarse".
A pesar de estas proyecciones inflacionarias más moderadas, la perspectiva de una mejora en el nivel de consumo sigue siendo sombría. Los empresarios no esperan un repunte significativo en el poder adquisitivo, lo que limita las expectativas de crecimiento. La política de precios se vuelve crucial; cualquier intento de incrementos elevados podría ser contraproducente, afectando aún más el consumo y generando un "tiro en los pies" para las empresas.
Otro tema de debate central es el avance de la competencia china, considerada imparable bajo las reglas actuales. Los empresarios deben aprender a adaptarse a este escenario. Adicionalmente, la incertidumbre política inherente a un año electoral como 2027 genera preocupación por posibles presiones negativas sobre la actividad industrial y el estancamiento del consumo, evidenciando un desequilibrio sectorial marcado, con áreas como la minería en auge frente a sectores como el retail que aspiran a mantener su nivel actual.
