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Fausto Spotorno: "La macro mejoró, pero hay mucha gente que efectivamente hoy está peor"
El economista Fausto Spotorno, director de OJ Ferreres y del Instituto de Economía de UADE, analiza por qué persiste el malestar social a pesar de la mejora macroeconómica y señala la fragilidad del programa económico actual.
- Mejora macroeconómica coexiste con malestar social.
- Transformación económica genera ganadores y perdedores.
- Heterogeneidad económica: no todos mejoran igual.
- Fragilidad: inestabilidad financiera y caída del salario real.
- Superávit comercial y reservas en alza.
Fausto Spotorno, director de la consultora OJ Ferreres y del Instituto de Economía de UADE, expone las razones detrás del persistente malestar social en Argentina, a pesar de las mejoras en indicadores macroeconómicos. Spotorno señala que las condiciones previas a 2024 eran incompatibles con el desarrollo y la prosperidad, caracterizadas por alta inflación, caída del ahorro e inversión distorsionada. La corrección de desequilibrios en el Banco Central, deuda pública y sistema bancario, junto a la reducción de distorsiones como los tipos de cambio múltiples, han generado una transformación económica profunda. Sin embargo, esta reestructuración inevitablemente crea ganadores y perdedores, explicando por qué una parte significativa de la población se siente peor, incluso si las cifras generales mejoran.
El economista destaca la heterogeneidad de la realidad económica actual, donde los grandes números como el PBI no reflejan las disparidades entre sectores y regiones. El aumento de gastos fijos en los hogares, como servicios públicos y educación, reduce la capacidad de consumo masivo. Aunque una recuperación inicial del salario real y la expansión del crédito ofrecieron un alivio temporal, la volatilidad financiera post-electoral y la aceleración inflacionaria de principios de año erosionaron el poder adquisitivo, frenando la absorción doméstica. Spotorno identifica la principal fragilidad del programa económico en la persistencia de la inestabilidad financiera, que impacta negativamente en el crédito y aumenta la morosidad bancaria, afectando la inversión y el consumo.
La situación actual, con un sendero económico "de serrucho", genera incertidumbre. Para la región de Rosario, históricamente un motor agroexportador, la mejora en el superávit comercial y la acumulación de reservas en el Banco Central son señales positivas. Sin embargo, la persistencia de la alta inflación y la contracción del consumo interno pueden impactar en la demanda de productos regionales y en la actividad de sectores vinculados al comercio y los servicios. La clave para una mejora generalizada reside en la consolidación de la estabilidad macroeconómica y la generación de un entorno propicio para la inversión a largo plazo, que permita una recuperación más equitativa.
La opinión de Fausto Spotorno es crucial para entender la desconexión entre los datos macroeconómicos y la percepción social en Argentina. Los inversores y empresarios deben vigilar la evolución de la heterogeneidad económica, la capacidad de consumo interno y la estabilidad financiera para evaluar oportunidades y riesgos. La persistencia del malestar social, a pesar de las mejoras externas, podría indicar desafíos en la implementación y aceptación del programa económico a largo plazo.

