Gobierno busca recaudar más de US$800 millones con la venta de tres centrales termoeléctricas
El Gobierno autorizó la venta de las acciones de Enarsa en las centrales termoeléctricas Manuel Belgrano y San Martín, y avanza con la Guillermo Brown, esperando recaudar más de US$800 millones. Los accionistas privados tendrán derecho a igualar ofertas.

Las claves de la nota
- Venta de 3 centrales termoeléctricas: US$800M esperados
- Manuel Belgrano y San Martín a licitación pública
- Accionistas privados con derecho a igualar ofertas
- Fin del esquema De Vido en el sector energético
El Poder Ejecutivo argentino ha dado un paso significativo hacia la desinversión estatal en el sector energético con la autorización para la venta de acciones de Enarsa en tres centrales termoeléctricas clave. A través del decreto 1107/2026, se habilita la enajenación de la participación estatal en las centrales Manuel Belgrano y José de San Martín, con la expectativa de recaudar más de US$800 millones. Estas dos centrales, ubicadas estratégicamente en Campana (Buenos Aires) y Timbúes (Santa Fe), poseen una capacidad combinada de aproximadamente 1688 MW y son fundamentales para abastecer cerca del 10% de la demanda eléctrica nacional.
La venta se realizará mediante licitaciones públicas, tanto nacionales como internacionales, bajo la supervisión de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas. Este movimiento representa la segunda fase de la privatización de Enarsa, que ya había iniciado con la desinversión en Citelec. La central Guillermo Brown se sumará a este proceso una vez que expire su fideicomiso actual, previéndose que Enarsa posea no menos del 70% de su capital antes de su licitación.
El esquema de estas centrales tiene su origen en una solución implementada en 2004, durante la crisis energética, donde las deudas de las generadoras eléctricas con el mercado mayorista se canalizaron hacia la construcción de nuevas centrales, convirtiendo a las empresas privadas en accionistas minoritarios. La Guillermo Brown siguió una lógica similar a partir de 2010. La extinción de los fideicomisos que administraban las centrales de Campana y Timbúes el pasado 1° de junio ha abierto la vía para esta privatización.
Una particularidad de esta licitación es la existencia de accionistas privados preexistentes, como Central Puerto, AES y Pampa Energía, quienes poseen derechos de preferencia para igualar o mejorar cualquier oferta. Esto podría limitar la competencia a los actores actuales. La tasación de las centrales se presenta como un desafío, dada la incertidumbre en la proyección de flujos de ingresos futuros tras las recientes modificaciones en las reglas de remuneración del mercado eléctrico. Esta medida se enmarca en la estrategia del gobierno para fortalecer las finanzas del Tesoro Nacional, complementando ingresos previos obtenidos por la venta de participaciones en Transener y la concesión de hidroeléctricas.
