
Hoy, hablemos de donación de órganos pediátrica.
El 30 de mayo se celebra el Día Nacional de la Donación de Órganos. Mas de 7000 personas esperan en lista de espera de Incucai. Miles de ellos son niños. Otros miles mas no han entrado aún en la lista de Incucai por no encontrarse en estado grave, pero también necesitan un órgano.
Hoy no voy a hablar de mercados ni inversiones. Sin embargo, el tema que quiero tocar tiene un punto de contacto con el buen manejo de las inversiones. Tomar decisiones a largo plazo. En este caso, tomar decisiones sobre un hecho que puede ocurrir o no en el futuro pero que, de ocurrir, influirá de manera violenta y extraordinaria en nuestras vidas y en las de los demás.
La donación de órganos de niños (pediátrica) no está alcanzada por la Ley Justina. La Ley Justina plantea que en Argentina se considera donante a toda persona mayor de dieciocho años que haya manifestado su voluntad afirmativa o que no haya dejado constancia expresa de su oposición.
Entonces, voy a usar este día como excusa, para poner sobre la mesa, con nuestros hijos incluidos: si algo terrible nos pasa y perdemos a un hijo, pero ese suceso, puede salvar la vida de dos o tres niños que se encuentran entre los miles que en Argentina están esperando un riñón o un corazón o un pulmón, y están viviendo una vida limitada, que no le desearíamos a nuestros propios hijos y que sienten que el reloj de su vida está contando en retroceso, cada vez más rápido. ¿Tomaremos la decisión de aceptar la ablación de sus órganos para salvar otras vidas?
Si te parece que leer estas palabras puede resultar fuerte, imaginate cuán fuerte sería encontrarte en esa situación, en el hospital, el día fatídico (ojalá nunca llegue) que esto ocurra. ¿Creés que encontrarás la voluntad en ese momento de tomar esa decisión?
La respuesta es No.
Hablar de donación pediátrica no es un concepto o un eslogan que se tira alegremente al aire para que se aferre en la mente de todos.
Decidir en medio de la tragedia es una carga insoportable; la mente se nubla y el dolor lo abarca todo. Por eso, el verdadero acto de amor y previsión no ocurre en la sala de un hospital, sino alrededor de la mesa familiar, en una charla cotidiana, en un día cualquiera como hoy.
No podemos controlar el destino, pero sí podemos decidir qué huella queremos dejar en el mundo si lo peor llegara a pasar. Hablar de la donación pediátrica con nuestros hijos y en pareja no es atraer a la desgracia; es ganarle de mano al dolor. Es transformar un final abrupto y devastador en el inicio de una oportunidad para miles de niños que hoy solo cuentan los minutos.
Aprovechemos este 30 de mayo. Rompamos el tabú, tengamos esa conversación incómoda pero vital. Dejemos la decisión tomada hoy, en paz, para que, si el día de mañana la vida nos golpea con lo inexplicable, la respuesta ya no sea una duda dolorosa, sino un legado de vida.
Wenceslao Schimmel- Director Rosario Finanzas SA

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