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Financiamiento con tarjetas de crédito cayó 1,7% real en mayo, sumando cinco meses de baja consecutiva
El financiamiento a través de tarjetas de crédito experimentó una contracción real del 1,7% en mayo respecto a abril, marcando el quinto mes consecutivo de descenso. Los consumidores evitan el pago mínimo ante la mora creciente, el consumo frenado y límites de compra reducidos.
- Caída real del 1,7% en financiamiento de tarjetas en mayo.
- Quinto mes consecutivo de descenso real.
- Mora creciente y límites de crédito restringidos.
- Consumidores prefieren pago total sobre mínimo.
- Financiamiento al consumo en general también cae.
El financiamiento con tarjetas de crédito en Argentina ha experimentado una contracción por quinto mes consecutivo, registrando una caída real del 1,7% en mayo respecto a abril y del 4,6% en comparación con el mismo mes del año anterior. A pesar de un leve aumento nominal del 0,7%, el efecto de la inflación diluye el crecimiento, proyectando una baja real significativa. Este escenario se agrava con una mora creciente y la restricción de los límites de compra por parte de las entidades bancarias, quienes buscan mitigar el riesgo crediticio.
Los consumidores argentinos están optando cada vez menos por el pago mínimo de sus resúmenes, prefiriendo saldar el total. La elevada tasa de interés de las tarjetas, superior a la de los préstamos personales, sumada a la escasez de cuotas sin interés y una expectativa de inflación controlada, desincentivan el endeudamiento a través de este medio. La financiación en dólares de las tarjetas de crédito también mostró un retroceso, manteniéndose en niveles similares a los de hace un año.
Este comportamiento se alinea con la tendencia general del financiamiento al consumo, que también ha visto una contracción en los préstamos personales. La consultora LCG reporta una baja real del 1,2% mensual en el crédito en pesos al consumo, acumulando siete meses consecutivos de descensos y una caída interanual del 1,1% real, no vista desde agosto de 2024. El punto de inflexión para la caída del crédito al consumo se sitúa en la decisión del Banco Central de desarmar las Letras de Liquidez (Leliq) en junio pasado, coincidiendo con un aumento sostenido de la morosidad, que según informes de consultoras como 1816, sigue en alza a pesar de las afirmaciones oficiales.
Para la región de Rosario y Santa Fe, esta tendencia implica una menor disponibilidad de crédito para el consumo, lo que puede impactar negativamente en el comercio local y las pequeñas y medianas empresas que dependen del gasto de los consumidores. La cautela bancaria y la prudencia de los hogares ante la incertidumbre económica sugieren que la recuperación del crédito al consumo será un proceso gradual y condicionado a la estabilidad macroeconómica y a la mejora de las condiciones de financiamiento.
La persistente caída en el financiamiento con tarjetas de crédito, reflejada en un descenso real del 1,7% en mayo, es un indicador clave de la contracción del consumo y la restricción crediticia en Argentina. Los inversores y empresarios deben monitorear la evolución de la morosidad y la política de límites de crédito de los bancos, así como el impacto de estas tendencias en el sector minorista y de servicios. La falta de financiamiento accesible para los hogares limita el potencial de crecimiento económico y sugiere un panorama desafiante para los próximos meses.

