Informalidad Laboral: 45% de los trabajadores argentinos no están registrados, con picos del 80% en cuentapropistas del norte
Un informe de la Universidad Nacional de Rosario revela que la informalidad laboral en Argentina alcanzó el 45% en el segundo trimestre de 2026, superando el 41,4% de fines de 2023. El crecimiento del trabajo por cuenta propia agrava la situación, especialmente en el norte del país.

Las claves de la nota
- 45% de informalidad laboral en Argentina.
- 87,9% de informalidad entre cuentapropistas en Formosa.
- 47,5% de informalidad total en el conurbano bonaerense.
- Servicio doméstico y construcción, los sectores más afectados.
- Aumento de cuentapropistas en el empleo total.
La informalidad laboral en Argentina ha escalado al 45% de los trabajadores, un aumento significativo desde el 41,4% registrado a finales de 2023, según un reciente informe de la Universidad Nacional de Rosario basado en datos del INDEC. Este incremento se observa en el segundo trimestre de 2026 y profundiza las brechas regionales y sectoriales del mercado laboral.
Un factor clave en esta tendencia es el aumento del trabajo por cuenta propia, cuya participación en el empleo total pasó del 22,6% a fines de 2023 al 25,5% en el período analizado. Lamentablemente, una porción considerable de estos trabajadores opera fuera del sistema formal, con un 65,8% de los cuentapropistas urbanos en esta situación. Paralelamente, la proporción de asalariados que no realizan aportes jubilatorios se incrementó al 37,9%, evidenciando un deterioro respecto al 33,6% de fines de 2016.
Los sectores más afectados por la precariedad laboral son el servicio doméstico (77,4% de informalidad) y la construcción (76,2%), seguidos por gastronomía y alojamiento (63,9%) y comercio (54,7%). En contraste, los servicios profesionales y la información y comunicación presentan tasas más bajas, aunque aún relevantes. Las diferencias regionales son marcadas: ciudades del norte argentino, como Formosa (87,9%) y Gran Tucumán (87,6%), registran tasas de informalidad entre cuentapropistas que superan el 80%. En el extremo opuesto, la Ciudad de Buenos Aires presenta un 32,8%.
Incluso dentro del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), las disparidades son notorias. Mientras la informalidad total en CABA es del 26%, en el conurbano bonaerense asciende al 47,5%, con un alarmante 70,2% entre los cuentapropistas. Estas diferencias se explican no solo por la mayor o menor presencia de trabajadores independientes, sino también por la estructura productiva de cada zona, donde actividades de mayor productividad y empresas de mayor envergadura tienden a una mayor formalización.
Para Rosario y la región, si bien el informe no detalla cifras específicas, la tendencia general de aumento de la informalidad laboral y el crecimiento del trabajo por cuenta propia son motivos de preocupación. La estructura productiva de la provincia de Santa Fe, con un fuerte componente agroindustrial y de servicios, podría verse afectada por esta dinámica. La persistencia de altos niveles de informalidad, especialmente en sectores clave como el comercio y la gastronomía, limita el acceso a beneficios sociales y jubilatorios, y puede generar una competencia desleal para las empresas que operan formalmente. A futuro, se espera que esta problemática continúe siendo un desafío para la política económica, impactando en la recaudación fiscal y en la calidad del empleo.
