Meta y Tesla bajo la lupa de Wall Street: 5 preguntas sobre IA, robotaxis y sus acciones
Las acciones de Meta y Tesla experimentan presión en Wall Street tras sus resultados trimestrales. Si bien muestran avances, las dudas sobre la rentabilidad de sus fuertes inversiones en inteligencia artificial y conducción autónoma generan cautela en los inversores, a pesar de las perspectivas favorables de los analistas.

Las claves de la nota
- Meta y Tesla bajo presión por inversiones en IA y robotaxis.
- Inversores exigen mayor evidencia de rentabilidad.
- Meta: ingresos crecen, pero flujo de caja libre negativo.
- Tesla: márgenes automotores bajo presión.
- Contexto de mercado adverso para activos de riesgo.
Las acciones de Meta (META) y Tesla (TSLA) se encuentran bajo un escrutinio particular en Wall Street tras la presentación de sus resultados trimestrales. A pesar de registrar avances en sus respectivos negocios y mantener perspectivas positivas entre numerosos analistas, la reacción bursátil refleja una creciente inquietud sobre el costo y la rentabilidad a largo plazo de sus ambiciosas apuestas tecnológicas. Meta está acelerando sus inversiones en inteligencia artificial (IA), mientras que Tesla busca revolucionar su modelo de negocio a través de la conducción autónoma y la robótica.
El principal desafío para ambas compañías, según Ruben Dalfovo, estratega de inversiones de Saxo Bank, radica en la capacidad de convertir estas significativas inversiones en beneficios duraderos. Felipe Barragán, analista de Pepperstone, enfatiza que los inversionistas demandan ahora "evidencia más concreta de rentabilidad, disciplina de capital y monetización de las inversiones". Esto se traduce en una presión sobre las acciones, con Meta retrocediendo cerca de un 6,5% y Tesla un 0,32% en operaciones posteriores a sus anuncios, en un contexto de retirada generalizada de activos de riesgo en los mercados globales.
La diferencia fundamental, según Dalfovo, reside en la capacidad actual de sus negocios para financiar proyectos de alto riesgo. Meta se beneficia de una fuente de ingresos consolidada a través de la publicidad, lo que le permite sostener sus inversiones en IA. Por otro lado, Tesla depende de su negocio automotor, cuyos márgenes operativos enfrentan presiones, mientras desarrolla nuevas líneas de negocio como la robótica y la conducción autónoma. Los ingresos de Meta aumentaron un 26% interanual hasta los US$64.600 millones en el tercer trimestre, pero su flujo de caja libre se contrajo significativamente, pasando de US$10.600 millones positivos a US$2.100 millones negativos.
A nivel local, la volatilidad en los mercados de tecnología y automotriz puede tener un impacto indirecto en inversores argentinos que tengan exposición a estos sectores a través de fondos o ADRs. La cautela de Wall Street ante las grandes inversiones en IA y autonomía podría moderar el apetito por empresas tecnológicas de alto crecimiento en general. Por otro lado, el desempeño de Tesla, un referente en vehículos eléctricos, sigue siendo un termómetro para la adopción de nuevas tecnologías y la transición energética, temas de creciente relevancia para la industria automotriz argentina y la región.
