Septiembre pone a prueba al S&P 500 tras una señal histórica de caídas
Una señal de fortaleza temprana en agosto, que precedió a cinco caídas del S&P 500 en septiembre desde 1950, genera preocupación. Este mes, históricamente débil, se agrava en años electorales.

Las claves de la nota
- S&P 500: señal de fortaleza en agosto precede caídas en septiembre.
- Septiembre es históricamente el mes más débil del S&P 500.
- Aumenta el riesgo en septiembre de años electorales en EE.UU.
- La debilidad se concentra en la segunda mitad de septiembre.
- Noviembre y diciembre suelen ser meses de recuperación.
Septiembre se presenta como un mes desafiante para el S&P 500, no solo por su estacionalidad históricamente negativa, sino también por una señal reciente que en el pasado auguró caídas. El índice bursátil estadounidense experimentó una fortaleza notable en las primeras diez sesiones de agosto, un patrón que, según análisis de Bank of America, ha ocurrido en cinco ocasiones desde 1950 (1972, 1984, 1986, 1987 y 2000). En todos esos años, septiembre cerró en negativo, con una caída promedio del 3,43%.
Este patrón se suma a la tendencia general de septiembre, considerado el mes más débil del año para los mercados. Desde 1928, el índice ha perdido un 1,1% en promedio durante este mes, una estadística que se modera ligeramente a un 0,5% de descenso medio en los últimos 20 años, pero que lo mantiene en el último lugar del calendario bursátil. Los analistas de Bank of America advierten que la fortaleza inicial de agosto es un indicador de debilidad posterior en septiembre, con caídas históricas que han oscilado entre un 0,35% y un contundente 8,54%.
La debilidad tiende a concentrarse en la segunda mitad del mes, según Freedom Capital Markets, lo que sugiere que los operadores deberían ser particularmente cautelosos a partir de mediados de septiembre. La incertidumbre política, especialmente en años de elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, añade una capa adicional de riesgo. Bespoke Investment señala que el S&P 500 ha caído un 1,3% en promedio en septiembres de años electorales, con una mayor frecuencia de movimientos extremos, donde la mitad de las veces se registraron subidas o caídas de al menos el 5%.
A nivel local, la volatilidad en los mercados internacionales, y en particular en Estados Unidos, suele tener un impacto indirecto en Argentina. Una corrección significativa en el S&P 500 puede generar aversión al riesgo global, afectando la percepción de los inversores sobre mercados emergentes como el nuestro. Esto podría traducirse en una mayor presión sobre el tipo de cambio, una menor liquidez para las empresas argentinas que buscan financiamiento externo y una potencial desaceleración en el Merval. Sin embargo, el análisis también contempla un escenario de recuperación hacia finales de año, con noviembre y diciembre históricamente positivos para el S&P 500, lo que podría mitigar los efectos negativos de septiembre y octubre.
