Donar alimentos en Argentina puede ser más caro que descartarlos: la paradoja del IVA y la logística
En Argentina, donar alimentos excedentes puede resultar más costoso para las empresas que su descarte, según el Banco de Alimentos Buenos Aires. Durante 2025, se perdieron 73 millones de kilos de alimentos, con pérdidas estimadas en $370.520 millones, debido a trabas impositivas y logísticas.

Las claves de la nota
- 73 millones de kilos de alimentos descartados en 2025.
- Pérdidas estimadas en $370.520 millones.
- IVA dificulta las donaciones empresariales.
- Costos logísticos agravan el problema.
- Se reclaman incentivos fiscales para donar.
Una paradoja económica y social se manifiesta en Argentina: para muchas empresas, donar alimentos aptos para el consumo puede implicar mayores costos que simplemente descartarlos. Durante el año 2025, se estima que unos 73 millones de kilos de alimentos quedaron fuera del circuito de consumo, generando pérdidas económicas que alcanzan los $370.520 millones. Los productos lácteos, fiambres y refrigerados fueron los más afectados por estos descartes en supermercados y autoservicios.
Fernando Uranga, director general del Banco de Alimentos Buenos Aires, señaló que el tratamiento impositivo actual, particularmente la Ley de IVA, es un obstáculo significativo. Según la normativa vigente, al donar alimentos, las empresas no pueden computar el crédito de IVA asociado a su producción. Sin embargo, si deciden descartarlos, sí es posible recuperar dicho crédito fiscal. Esta situación incentiva indirectamente el descarte por sobre la donación, a pesar de la existencia de la Ley Donal, que busca brindar seguridad jurídica a los donantes.
A los inconvenientes impositivos se suman los costos logísticos inherentes a la recuperación, clasificación, almacenamiento y transporte de los productos. La Red de Bancos de Alimentos y la Global Foodbanking Network (GFN) proponen complementar la Ley Donal con incentivos económicos, incluyendo una revisión del tratamiento del IVA para las donaciones y el fortalecimiento de las deducciones fiscales existentes. La meta es que la donación no represente una desventaja económica frente al descarte, especialmente en un contexto de alta pobreza e indigencia en el país.
La situación actual contrasta fuertemente con las necesidades de una parte importante de la población argentina, donde los niveles de pobreza se mantienen estructuralmente altos y la indigencia es considerable. Facilitar las donaciones no solo responde a un imperativo ético y social para mitigar el hambre, sino que también representa una solución económica y ambientalmente sostenible para el país. La discusión se centra en cómo eliminar las barreras que impiden que alimentos que podrían alimentar a miles de personas terminen en la basura.
