“No es suerte, es decisión”: la familia Garciarena-Berreta profesionaliza su empresa agropecuaria de cinco generaciones
La familia Garciarena-Berreta implementó una profunda reestructuración en su empresa agropecuaria familiar de cinco generaciones, separando el negocio inmobiliario del productivo y creando un directorio y gerencia general para optimizar la gestión.

Las claves de la nota
- Profesionalización de gestión agropecuaria familiar.
- Separación de negocio inmobiliario y productivo.
- Diversificación con acopio y venta de insumos.
- Especialización productiva por aptitud de campos.
- Incorporación estratégica de bovino criollo.
La familia Garciarena-Berreta, con una trayectoria de 150 años en la actividad agropecuaria argentina, ha decidido dar un giro estratégico para asegurar su crecimiento futuro. Tras el fallecimiento del líder de la quinta generación, se implementó una profesionalización de la gestión, separando claramente el negocio inmobiliario del productivo. Esto implica que la empresa productiva ahora paga un alquiler de mercado a los miembros de la familia que son propietarios de las tierras.
La estructura renovada incluye un directorio y un gerente general, marcando un antes y un después respecto al esquema centralizado previo. La explotación, que abarca agricultura y ganadería en tres provincias (Buenos Aires, La Pampa y San Luis), ha sido reorganizada por aptitud de los ambientes. En zonas de mayor capacidad agrícola se priorizan cultivos como maíz, trigo, soja y girasol, mientras que en áreas con mayor potencial ganadero se concentra la cría de vacas, incluyendo la incorporación estratégica del bovino criollo por su rusticidad y adaptabilidad a campos más desafiantes.
Un componente clave de esta transformación es la creación de Cereales 25 de Mayo, un acopio familiar que, además de recibir y comercializar granos propios y de terceros, ofrece insumos y servicios a productores de la región. Esta diversificación fortalece el vínculo entre la producción primaria y el circuito comercial local, aportando valor agregado a la operación familiar y a la economía de la zona de influencia. La decisión de dejar atrás la ganadería de ciclo completo y especializar los establecimientos busca optimizar la eficiencia y rentabilidad de cada unidad productiva.
La empresa opera actualmente en 25 de Mayo (Buenos Aires) con 12.000 hectáreas, en el este pampeano con 4.000 hectáreas, en el oeste pampeano (Árbol Solo) con 40.000 hectáreas, y en San Luis con 32.000 hectáreas. El plantel total ronda las 13.000 vacas entoradas, con bases genéticas Aberdeen Angus Colorado, Hereford y Bovino Criollo. Esta reestructuración, más allá de ser una cuestión de herencia, representa una apuesta decidida por la gestión profesional y la adaptación a las dinámicas del sector agroindustrial argentino.
